(...)-Lo siento.
- ¿Sentirlo por qué?
- Pues por tener que ser mi hermano.
- Gray no seas ridícula por favor. Es probablemente la mayor revelación de toda tu vida. Es normal que estés histérica, es normal.
- Yo no me siento normal, estoy harta de que todos me digan que es normal, que es típico, que es corriente... Yo no me siento así...
- ¿Y cómo te sientes?
- Sola.
- ¿Por qué?
- Porque quizás nunca podré pasear por la calle de la mano de mi pareja sin que la gente nos mire de un modo raro.... Puede que nunca tenga mi boda que siempre soñé de pequeña... Puede que nunca tenga hijos y un día cuando me muera, la gente no respetara del mismo modo a mi amante como si fuera mi marido.
- Gray, esto es algo que no se escoge.
- Eso es lo que más me aterra. Seria más fácil ser otra persona.
- ¿ Recuerdas cuando niños, tendría seis años, y un día papá llegó a casa y le dijo a mamá que la dejaba por la señora Rossman?
- Si...
- ¿Recuerdas que nos quedamos en el armario toda la noche acurrucados como ratoncitos, y oyendo la pelea?... Yo estaba muy enfadado, estaba dolido, estaba... cabreado, le hubiera partido la cara a él, ¿y recuerdas lo que me dijiste?
- No...
- Tenías seis años, pero dijiste que todo iría bien, papá no podía vivir una mentira e intentaba ser feliz... Y todos merecemos ser felices.
- ¿Dije eso?
- Si.
- Alá qué profundo... ¿Por qué eres tan bueno conmigo? Deberías odiarme...
- ¿Por qué? ¿Por tener buen gusto?
(...)
Besitos de colores]


