martes, 14 de agosto de 2007

Axel "Amo"


Amo lo que veo y lo que ocultas

amo lo que muestras o insinuas

amo lo que eres o imagino

te amo en lo ajeno y lo que es mio


amo lo que entregas, lo que escondes

amo tus preguntas, tus respuestas

yo amo tus dudas y certezas

te amo en lo simple y lo compleja


y amo lo que dices, lo que cayas

amo tus recuerdos, tus olvidos

amo tus olores, tus fragancias

te amo en el beso y la distancia


y amo lo que amas, yo te amo

te amo por amor sin doble filo

te amo y si pudiera no amarte,

se que te amaria aun lo mismo


y amo lo que amas, yo te amo

te amo por amor a dar lo mio

te amo con orgullo de quererte

porque para amarte yo he nacido


amo lo que seas y lo que puedas

amo lo que afirmas, lo que niegas

amo lo que dices, lo que piensas

te amo en lo que mides y lo que pesas


y amo lo que atrapas, lo que dejas

amo tu alegria y tus tristezas

te amo en la carne y en el alma

te amo en tus crisis y en tus calmas


amo lo que pides y regalas

amo tus caricias, tus ofensas

amo tus instantes y lo eterno

te amo en tu cielo y en tu infierno


y amo lo que amas yo te amo

te amo por amor sin doble filo

te amo y si pudiera no amarte

se que te amaria aun lo mismo


y amo lo que amas yo te amo

te amo por amor a dar lo mio

te amo con orgullo de quererte

porque para amarte yo he nacido...

Agrio caramelo...

Una niña pequeña, que en lo único que piensa es en querer comerse todos los caramelos de todos los sabores del tarro que está encima de la estantería, justamente detrás de aquella caja tan grande que mamá puso a conciencia para que no se comiera los caramelos.

Aquella niña que intenta, por todos los medios, llegar a su objetivo... Intenta distraer a la madre, persuadirla con mimos y con halagos... pero sin resultado alguno... Pero esta niña no se da por vencida, y no se conforma con poder ver el tarro de caramelos subiéndose a la silla de la cocina...

Así que decidió un día que la madre no estaba en casa, intentar hacerse con su trofeo. Se subió a la silla, con mucho cuidado, y apartó esa caja que impedía la captura de su tarro.
Y cuando vio el tarro y quiso cogerlo... perdió el equilibro y se cayó al suelo, dándose con el duro mármol...

Desde aquel día, aprendió la lección de que era algo imposible que no podía ser suyo, y se limito a subirse todos los días a su silla, para poder disfrutar de la presencia del tarro... Pero siempre y cuando, a distancia...

Justamente un amor no correspondido...
La niña pequeña ha crecido, y ya no le hace falta la silla para poder alcanzar a coger el tarro... Pero ya la ilusión y la esperanza que tenía de chica sobre los caramelos se perdieron... Y ahora prefiere conformarse como siempre ha hecho, acostumbrada a ello.. A mirarlo, verlo, y observarlo...

Aquell@s que se sienten como la niña pequeña intentando alcanzar el tarro, va dedicado hoy esta entrada...


Besitos de colores]